• Lara Blacklock

Zurumbático: Un Autorretrato, Entrevista con Luis Cobelo

La obra y fotolibro "Zurumbático", por Luis Cobelo se ha venido divulgando alrededor del mundo desde el 2017 y ha sido expuesta este año en Sicilia, Colombia, San José de Costa Rica y Caracas, Venezuela. Fue incluído dentro de la lista de los 25 fotolibros favoritos de 2017 por Lens Culture. El proyecto fotográfico es un viaje inspirado en la novela "Cien Años de Soledad ", por Gabriel García Márquez. El trabajo se realiza en la misma ciudad donde nace el escritor; Acataraca y sus alrededores.


Pero Zurumbático es mucho más que eso. Más allá de un fotolibro, de una obra, de una exposición - Zurumbático es un autorretrato de Luis. Desde el momento que entré a la exposición en la Galería TRESy3 de Caracas - sentí que había entrado en una explosión de estímulo visual. Fue la noche de su inauguración. Es decir, mucha gente, música y bebida. Suele ser difícil lograr acercarse a las obras en sus inauguraciones por el caos social que las rodea. Pero esa noche, la energía que transmitían las paredes empapeladas de piso a techo con textos, hojas, fotografías, y objetos de todo tipo - generó tanta atracción que era imposible despegar los ojos de las paredes.



A continuación, les dejo un pedazo de lo que fue una conversación con Luis Cobelo. Una entrevista hecha a partir de mis propias curiosidades.


Háblanos un poco de tu background. Dónde naciste, creciste, y estudiaste…


Soy de orígen Español, por mis padres. Nazco en Acarigua, pero realmente me crié entre A Coruña, Madrid, y Barquisimeto.

Estudié filosofía. Y como fotógrafo, me empecé a formar por parte de mi padre que siempre hizo fotos y tenía unas cámaras. Yo por mi lado, me comencé a interesar por las fotos y él me dió los primeros pasos. Digamos que fue él quien me enseñó a hacer fotos. Luego, llegando a la Universidad del Zulia, trabajé para un periódico de la Facultad de Ciencias. Tenía 18 años aproximadamente, y fue ahí donde empecé a pensar en la fotografía como arte.


¿Entonces tu padre también fue fotógrafo?


No, mi padre era un aficionado. Pero un muy bueno aficionado. También era

vanidoso, y le gustaba mucho salir en fotos. De sus fotos antiguas, veía que tomaba muchas fotos a sus amigos con su cámara de formato medio.


Y siempre había una cámara de cualquier tipo en la casa, siempre se hacía fotos. Él era comerciante, trabajaba y tenía sus negocios… No tenía nada que ver. Pero no era un artista frustrado. Era un artista… real. Le gustaba mucho el arte de una manera muy particular, muy orgánico, muy bonito.


Entonces cuando a mí me dio curiosidad por utilizar la cámara, le pregunté y él me enseñó. Y ya está, no paré.


Y, ¿qué estabas fotografiando en ese momento? ¿Documental... calle?


No tenía una formación de nada, no tenía maestros, no tenía talleres, no tenía nada. Era todo de forma autodidacta. Sobre todo en Barquisimeto, no había muchas referencias. Y las que habían eran muy clásicas. Así que venía a Caracas a ver exposiciones, y empecé a ver trabajos de los artistas; Luis Brito, Nelson Garrido, Carlos Herman, Ricardo Jimenez, Ricardo Luis Pérez. Muchos de esos maestros que de hecho vinieron a esta inauguración. Que hoy, pues, son mis amigos, ¿no? Todos esos artistas estuvieron por ahí, pendientes. Pero yo no tenía idea que iban a ser mis amigos después, imagínate. Entonces empecé a ver que el arte era lo que a mí me interesaba. Y luego, para ganarme la vida, trabajé en periódicos y fui reportero gráfico en los años noventa.


Traté de estudiar fotografía en España, pero eso no funcionó. Al final, solo tuve un par de maestros en la universidad. Una profesora de química que le gustaba la foto y me enseñó todo lo que tenía que ver con el laboratorio, y el blanco y negro. Otro, en Barquisimeto, que era un fotógrafo Chileno. Yo era amigo de sus hijos y todo giraba alrededor de la fotografía en su casa. Él me enseñó muchos secretos del cuarto oscuro. Me compré una ampliadora, y pasaba horas y horas; podía pasar hasta nueve, diez horas metido en el cuarto oscuro. Y bueno, después de muchos años me di cuenta que si, que ese era mi elemento.


¿Qué fue lo que no funcionó en España?


Quizás fue el sitio, porque fui a un lugar que no era Madrid ni Barcelona. Era un lugar en Galicia que no tenía demasiado movimiento entonces siempre fue ligado a lo clásico. Que no pasa nada con eso pero yo creo que no me estimulaba tanto. Me estimulaban otras cosas, me estimulaba un proceso más… no sé si avanzado es la palabra. Pero, ¿un poco más moderno no?


Tampoco funcionaba la vida. La economía, el trabajar... Sabes, esas cosas no se iban dando a la par. Entonces había que buscarse la vida de otra manera. Regresé a Venezuela y empecé a trabajar en periódicos. Después lo intenté de nuevo y me fui a Italia, estuve en Francia... Seguí haciendo cosas con la fotografía y ya tenía algunas exposiciones hechas. Pero el caso es que no había una formación universitaria fotográfica, osea nunca la tuve, no hice talleres, no hice nada. Todo era enseñanzas de estas personas, o simplemente pues eclécticamente me iba influenciando. Comencé a viajar. Me dio curiosidad ver lo que se hacía y trabajar.

Pero eso hoy, después de 30 años, veo el producto de ese aprendizaje que se hace en aquel momento. Evidentemente, el par de toda esa información hace lo que eres hoy.


¿Te consideras, artista, fotógrafo o ambos?


Bueno, yo decía en una entrevista hace un año, que me consideraba más artista. Solamente he vivido de la fotografía. Pero los trabajos inclusive antes de Zurumbático. Porque para mi Zurumbático, es un antes y un después. Digamos que eran trabajos que siempre habían sido ideas mías. Era mi parte de hacer un arte. De hacer una historia que fuera mía, pero siempre con un toquecito que tenía que ser complaciente con los medios para poder tener un poquito mas de salida económica. Entonces eso lo hice así durante muchísimos años y funcionó muy bien.

Pero cuando encontré a Zurumbático, también fue un momento muy clave. Me encontré de nuevo con esa sensación primaria de cuando quería ser fotógrafo, donde todo estaba ligado al arte.

Definitivamente en estos años que estoy moviendo esta exposición, me doy cuenta que el arte es mucho más efectivo para cambiar, no cambiar a las personas por completo, pero sí para generar un efecto un poquito más emocional y duradero por su conexión con las personas.


Con esta experiencia, me doy cuenta que el arte es mucho más interesante, efectivo y certero que lo que venía siendo. Porque lo que ha venido siendo pienso que era como un chicle para los ojos, ¿no? Entonces, estas son cosas que pueden quedar un poquito más en la retina y en la psique. Me quedan a mí, y le quedan a las personas.


¿Qué define para tí, a un artista?


Pues primero, ser uno mismo. Osea que tenga una seguridad. Y sobre todo tener mucha perseverancia, y mucha insistencia… Porque en el camino, se van a encontrar con muchas personas que les va a decir que eso no sirve para nada, que eso es una mierda, que no va a dar dinero. Yo ahorita cuando hago talleres y doy clases o conferencias, siempre digo que yo no les voy dar la clave a nadie para ganar dinero porque yo simplemente no tengo esa clave. La clave de ganar dinero es trabajar. Porque si tú estás pensando que quieres ser fotógrafo para ganar dinero, estas pelando.


Claro, hay otros tipos de fotografía que sí te pueden dar dinero. La moda, las bodas, el periodismo que no se si dá tanto como antes.


Las BBB,


Si, exacto, las BBB. Boda, bebés y bautizos. Pero bueno, ahí no hay arte. Osea, es un arte que se va a seguir repitiendo permanentemente. No hay innovación. Que sí se ve, pero pocas veces. Pero no se… no es igual. Para ser artista, simplemente hay que sentir algo. Tener una función, tener una emoción, unas ganas de hacer algo. Es también ir en contra de todo lo que hay. Tu vida no va a ser igual a la de los demás.


¿Qué retos viviste mientras balanceabas el ganarse la vida con ser artista? Y, ¿qué recomendaciones le das a los artistas jóvenes que están empezando, queriendo hacer lo mismo hoy?


Bueno, básicamente, para eso se necesita terapia psicológica. ¡Ja, ja! En serio. Eso no es así viva la vida, eso es llevar coñazo, que sé yo… atesorar los errores, atesorar los fracasos y tomarlos como aprendizaje. Porque el verdadero reto de la vida es ese pues. Levantarse, y saber como te vas a levantar. Porque caer... te vas a caer.


Para mucha de la gente joven millenial, yo creo que una de las cosas que faltan que les digan es que van a fracasar en algún momento. Que van a sufrir. Sobre todo que van a sufrir. Porque la vida se trata de eso. En muchos momentos se sufre por una o otra cosa porque no somos inmortales. Digamos que los fracasos son más que todo como un tropiezo. Entonces, ahí sería el verdadero aprendizaje.

Y luego, ser muy perseverante. Perseverante, más que insistente. En que si te gusta eso, sigue, porque las recompensas llegan. No llegan rápido. Que es una de las grandes situaciones en contra de la gente joven. Que quieren la vaina inmediata. Y sí, hay algunas personas que si les toca. Pero yo creo que a esas personas cuando les llega, quizás les termina faltando después esa moraleja, esa lección. Por lo rápido que se les dio.


En cambio, si te aguantas un poquito y lo trabajas mejor, y te esperas... y tienes paciencia, la recompensa es mucho más agradable, y mucho más satisfactoria. Pasaron 30 años para yo hacer “Zurumbático”. Pero no es que tienes que esperar tanto para hacer un proyecto que te guste. Y va a venir otro... éste no es el tope. Nunca existirá un tope. Para mí, siempre lo mejor es lo que va a venir. Y siempre estoy curioso de lo que va a venir.


¿Cuál es la diferencia entre tus trabajos, “Zurumbático” y “Cien”?


Bueno, "Cien", lo hice en el 2007, y estaba inspirado en hacer un trabajo enfocado en las mujeres de "Cien Años de Soledad". Lo hice para una revista española y fue un assignment. Estando ahí, me encontré con todos los escenarios del libro. Porque realmente, Aracataca es la inspiración de Macondo para Gabriel García Márquez. Entonces fue muy agradable.


¿Qué cambió? Bueno, fue como un inicio. Porque cuando volví después de diez años a hacer “Zurumbático”, ya me sentía muy cómodo. Y me sentí muy a gusto en el lugar. Como un lugar que no me era desconocido. De hecho cuando fui la primera vez, yo dije que algún día volvería. Pero no sabía que iba a volver a hacer exactamente.


Hubo una preparación bastante intensa previamente. Sí hay una diferencia porque bueno, después de 10 años, ya había estado en muchos lugares y me había nutrido de muchísimos trabajos hechos en Latinoamerica. Entonces, para mí también es como un resultado de muchas imágenes que ya yo estaba viendo en muchos lugares donde había ido. Que es como una radiografía del Caribe, o de Latinoamérica.


¿De donde viene el nombre “Zurumbático”?


Aparece en el libro, "Cien Años de Soledad", una sola vez. Yo siempre lo anoté cuando estaba haciendo la pre-investigación de todo lo que fue esto. Entonces, se me quedó ahí. Y a los pocos meses, decidí que era el título. Teniendo el título, me sentí como más cómodo, mas a gusto. Porque zurumbático es una persona que es enigmática, torpe, que hace tonterías, que es melancólica. Es como una persona que es cambiante, ¿no? Pero soy yo. ¡Soy todo eso! Más zurumbático no puedo ser. Entonces a partir de eso... el libro, y toda la exposición, soy yo.

¿De cierta forma, es tu forma de crear un autorretrato entonces?


Exacto. Esto es para la gente. Pero es un brazo de mí... Una pierna, una cabeza, un pedazo de mi cerebro que está esparcido por todos lados.


¿Y de ahí la idea de aplicar textos, y de cierta forma hacer de la exposición un collage.


Exacto. Eso se ha ido dando durante el año y medio de que fue la primera exposición. En la cual yo, también me topé con todo esto que estaba ahí guardado, pero nunca estuvo planificado. Es algo que se fue dando.

¿Cómo se fue dando?


Antes de esta exposición, exhibimos en San José, Costa Rica. Cuando me dieron la exposición, me dieron la sala, y era un cuarto. Entonces yo dije, ¿que voy a hacer? ¿Voy a poner las fotos así? No. Porque zurumbático no es así. No es plano. No puedes verlo de esta manera. Es cambiante. Entonces, se me ocurrió empapelarla. Agarré el libro "Cien Años de Soledad", lo rompí y lo pegué, partes de ese libro y de otros, que me gustan. Y empecé a juntarlo con las fotos. Se dio, y terminé empapelando todo el cuarto.

Esto fue algo que se fue dando desde Costa Rica, pero creo que ya esta es la última vez que lo expondremos así. Pensaba hacer algún día una pared para la casa donde fuera a vivir, que ahorita no tengo, ¡jaja! Lo volveré a tener en algún sitio, pero ya no como exposición.


Esto es producto de algo que estaba ahí, toda esta cosa de rellenar. Se me fue dando. Lo fui imaginando. Y cuando lo comienzas a montar, a plasmar... sale, ¿no? Y te quedas satisfecho.



¿Hacia dónde crees que va el arte, en este mundo digital dominado por las redes sociales?


No lo sé. No tengo ni idea. Pienso que en uno de los lugares donde más exposición hay es en las redes. Entonces mucha gente expone sus trabajos ahí pensando que es ahí donde hay que exponerlos. Y es verdad, pero no es el único lugar.

Definitivamente tienes que ir a una galería, tienes que ir a la calle, tienes que ir a que la gente lo vea. Porque en las redes, en una pantalla, no es igual. No es el mismo sentimiento. No es la misma sensación que verlo en una pared.

Además te obligas a ir, te obligas a pensar, te obligas a leer. Tu lees los títulos de una pared aquí. Sin quererlo, yo estoy obligando a las personas que los lean sin que yo se los diga.

Normalmente, tienes una obra y un cartelito, entonces te acercas para verlo y te vuelves a echar para atrás para ver la obra completa. No todo el mundo va al cartelito. Yo sí lo hago pero sé que no todo el mundo va a hacerlo.


Sin embargo, en esta exposición, todo el mundo lo lee. Obligatoriamente. Mi intención no es educar. Pero si ha surgido de esa manera.


Y si algo aporta a que la gente pueda acercarse mejor a la obra, pues mucho mejor. Y tampoco es para crear un parque de atracciones, pero sí generar curiosidad.


Y un impacto visual que te haga acercarte y te haga decir, “Quiero ver eso, quiero acercarme a eso.”


¿Qué pasará con todo esto al terminar?


Pues se destruye. Se va para abajo y para la basura.


¿No tienes ninguna incomodidad con eso?


No. Yo lo registro fotográficamente. Y eso es lo que me va a quedar a mí. Probablemente haga un libro con todas las exposiciones que se hicieron hasta la fecha, porque todas las salas han sido diferentes. Todas. Desde la primera a esta. Lo cual me ha divertido mucho.

Sinceramente, me hubiese sentido muy aburrido de que fuera siempre lo mismo. Porque realmente no tuviera ni sentido que yo mismo estuviera presente. Yo voy a las inauguraciones y participo. La música, el beber... ahí yo me integro completamente y me divierto muchísimo. Me hace muy feliz y esa es básicamente la idea. No hay de otra. Si no de vivir. ¿Que más quiere uno?


Tengo una teoría que las tres cosas fundamentales en la vida de uno son: comer, el sexo, el arte. Y entre todo eso alrededor, el amor. Así que, ya no hay más. ¿Que más quieres?


La gente dirá... “¿El arte?! ¿...y el trabajo?” No. El trabajo no te da felicidad. Ni el dinero tampoco. Te da tranquilidad. Pero yo meto el arte en esas necesidades básicas que son fundamentales para la felicidad del ser humano. Los que tienen esta relación con el arte, sienten las cosas de una forma mucho más distinta al resto. Y se genera mucha más curiosidad. Sin embargo, el arte no lo siente todo el mundo. La pregunta es… ¿Qué pasa aquí? ¿Qué es esto? ¿Por qué? Pero, ¿está loco? ¿Es mentira, o es verdad? ¿Realidad o ficción? Métete, busca, indaga… ¿Te aburre? Vete. ¿No te aburre? Quédate.


¿Qué es lo que crees que se necesita para completar un proyecto?


Hacerlo creer en él. Porque no es igual llegar a un sitio y hacer fotitos. Yo lo llamo el síndrome del autobús. El autobús de los chinos. Que los llevan a un monumento y toman miles de fotos. No. Es realmente pensarlo. Y en el camino te vas a encontrar con cosas improvisadas, pero tener una formación visual, que también es importante. La influencia del cine, los libros de la fotografía y el arte universal. A mi me influye ir más a un museo, al Louvre, que ir a una galería contemporánea. Totalmente. Me influye mucho más un Rubens o un Botticelli, que una artista actual. Ahora, también me he nutrido muchísimo del cine. Mi influencia son el arte universal, el cine y la fotografía.


Yo no hago el trabajo que hacen los grandes fotógrafos de Venezuela. Digamos, no repito lo que ellos hacen pero sí me influencian. Mis mayores referencias han sido los trabajos de Nelson Garrido y Luis Brito. Son personas que me inspiran no solo como artistas, pero como seres humanos. Hay que verlos. Hay que nutrirse de eso, porque es un oficio que está ahí. Y fueron de ellos y otros Venezolanos, de los quienes yo empecé a conocer la fotografía. Luego lo que viene es mi parte. La parte mía. Lo que yo expreso de a través de hacer fotos.

¿Cuando sabes cuando un proyecto ha llegado a su fin?


Cuando dices que ya no necesitas hacer más fotos. Para darte una idea... Estas fotos yo las hice en tres semanas. Dos semanas en el lugar donde nació García Márquez, y una semana en otros lados a su alrededor. Imagínate, es un trabajo que yo hice rápido. Tres días antes de irme del lugar ya no quería hacer más fotos. Ya tenía todo y estaba tranquilo. Esos días, no salí a la calle. Yo no soy el que digo, “Haré esta foto por si acaso.” No. Mi personalidad y mi forma de ser no me lleva a hacer inseguro en ese sentido.


¿La fotografía documental y el arte, son distintas, o van de la mano?

No. La fotografía documental no es de una sola manera. No creo que existe un método radical. Hay unos que dicen que en la fotografía no se puede hacer esto o lo otro. ¡No! ¿Quién dice que no puedes? Nadie te puede definir a ti que puedes o no puedes hacer. Tú tienes que hacerlo.

En el periodismo hay un esquema más rígido que el documental. Pero existe el documental ficción, documental personal, documental autorretrato, documental abstracto... ¡mil cosas! Documental es hacer un documento de una historia. Si tu me dices a mí que soy fotógrafo documental, yo digo, “Ok, chevere.” Pero yo no lo sé. Yo no sé qué tipo de fotógrafo soy. Yo documento y trabajo; y si me dicen que soy artista, mejor.


¿Te gusta el estilo de vida nómada?


No me desagrada, no me podría quejar. Porque la paso super bien. Viajo mucho, conozco a mucha gente. Es una suerte poder compartir con gente de todos los lugares. Sí, estoy bastante cansado. Y no tener un sitio fijo me genera a veces un poquito de nostalgia o tristeza. Osea mis papás se murieron hace muy poco, por eso esta exposición es dedicada a ambos. De ahí salió mi retrato del amor, el deseo, la muerte y el destino. Todo es posible, el fin y la suerte.


Digamos que lo establecí así. Y como te digo, para mí también son cosas que voy viviendo. Todo está ahí mezclado. Da nostalgia pero he tenido la suerte que muchos amigos, sobre todo amigas, me cuidan. Donde quiera que voy, siempre tengo una familia. Bien sea una persona, o un grupo, o una familia con niños. Y me nutro de ahí, me siento en familia.

¿Cómo ha contribuido el viajar a tu crecimiento personal?


Yo desde los cinco años llevo viajando con mis padres. Y desde los veinte, continué viajando siempre. Especialmente los últimos años. ¿Cómo me ha cambiado? Pues me ha ayudado mucho ver el mundo, historias y personas. Me ha ayudado a entenderme mejor a mí mismo. A crecer. A ser menos quejón. Realmente ya no me quejo. Eliminé la queja de mi vida.


Los viajes te enseñan muchas cosas, pero tienes que estar abierto. A tener accidentes. A que las cosas no te salgan como las esperas y aprender a resolverlo. El haber venido del Caribe te da eso. No es que seamos mejores que el Europeo, que el Asiático... Pero si nos da un toquecito de ser más improvisados e ir adelante con las cosas. Agradezco esta parte de mi crianza.


No te niego que me canso mucho y desearía poder quedarme obligado en un sitio. Tener a alguien que haga las cosas por mí. Pero no puedo, así que las hago yo. Esto es un viaje. Y muchos me dirán, “¡No te vayas!”. Pero yo digo que el viaje tiene que continuar.